
Poesía, narrativa y ensayo del autor, su vida y su obra. Un blog de Elizabeth Conte Chassin-Trubert
domingo, 23 de octubre de 2011
martes, 18 de octubre de 2011
martes, 4 de octubre de 2011
lunes, 3 de octubre de 2011
sábado, 1 de octubre de 2011
martes, 27 de septiembre de 2011
lunes, 26 de septiembre de 2011
viernes, 23 de septiembre de 2011
sábado, 17 de septiembre de 2011
jueves, 15 de septiembre de 2011
martes, 13 de septiembre de 2011
JOSÉ FRANCISCO ORTIZ MORILLO. MI PADRE Y OTROS POEMAS
MI PADRE

Francisco Valdez - Paisaje 1914
Con retraída soledumbre
al sesgo de la vigilia
ajeno al tardo día
mi padre tararea una
canción.
Lleva nombres y
cosas
sus gestos vienen
como niebla
y giran hacia el
olvido.
Larga voz de una
sonata
monosílabos de
vastedad
que sólo él
conoce. Sigo su huella
por
calles, bosques y montañas
lo cobijan el
aire de los cedros
el café lento de su
lengua
pero en el sigilo de
los pasos
va cubriendo el mapa
de su vida.
CONCIERTO

Mateo
Manaure, pintor venezolano (1926) - Suelos de mi tierra
Los parques tienen el halo del otoño
de
otras miradas
fundido en la hojarasca.
Huella alucinado sobre la piel
escucho sus cuitas, sus promesas.
Pero el festín de los árboles
arrasa la fugacidad de sombras.
Convite de chillidos, altas pajareras
orquestaciones al cielo
tocatas, trémolos, vibraciones
sobre escalas doradas
y
mi alma detenida en la distancia
sus
almenares en las vueltas del aire.
Un
gorrión cubre la vastedad
en
la blanda estela de plumas
para que cese el silencio.
ODISEO

Caspar David Friedrich,
pintor alemán (1774 - 1840) - Seashore
with Shipwreck
Se escuchan nítidos los acordes en la
noche.
Vienen de muy lejos de alguna ciudad
donde hay celebraciones
amagos para colmar el espacio de Ítaca.
Repliegan los hilos de la trama
como un bosque abandonado
en
sus hondonadas misteriosas.
Intento alcanzarlos.
Es
imposible, alguien los retiene
van a un paso de mis pasos
sin que Zenón me dé la clave
sin que pueda abandonar sus redes
veladas por el grave ritmo de las olas.
La
ciudad que nombro
la
escucho en estampida, sus ecos
abordan mis naves, estremecen
el
borde de las velas y la luna.
Ítaca está a la orilla de mis ojos.
DE: MUSGO DE NUESTRAS
ALDEAS (2002)
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BAJO ESTA SOLEDAD,
JOSÉ FRANCISCO ORTIZ MORILLO,
MUSGO DE NUESTRAS ALDEAS,
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POESÍA,
VOCALES DE CENIZA
domingo, 11 de septiembre de 2011
viernes, 2 de septiembre de 2011
martes, 30 de agosto de 2011
lunes, 22 de agosto de 2011
domingo, 14 de agosto de 2011
jueves, 11 de agosto de 2011
JOSÉ FRANCISCO ORTIZ MORILLO. LA LLAMA FUGITIVA
LA LLAMA
FUGITIVA
Prólogo a un
libro de Guillermo Ferrer
“LA LLAMA FUGITIVA"
Louis Anquetin, pintor francés (1861 –
1922) - Child's Profile and
Study for a Still Life
“La vida
flotante, heterogénea,
termina por
adaptarnos a lo humano”
Fernando Pessoa
La frase de
Soren Kierkergaard: “Quien se pierde en su pasión, pierde menos que quien
pierde su pasión”, cala sin artificios en el espíritu escrutador de Guillermo
Ferrer. Pasión hacia los ámbitos del acto creador de la poesía, del ensayo y la
novela. Es decir, todo el espacio de su existencia. Siempre hacia el centro de
una memoria que suele mirarse en su propio origen, largo tiempo marcado por las
iridiscencias de claridades territoriales y lacustres en busca de las palabras
en densidad primigenia. Continuidad en el interrogar la esencia de lo humano;
premisa circular siempre expansiva, en el acontecer de las clásicas
preguntas kantianas acerca del hombre.
“En el hielo de
la soledad –nos lo reitera Martin Buber– es cuando el hombre, implacablemente,
se siente como problema, se hace cuestión de sí mismo, y como la cuestión se
dirige y hace entrar en juego a lo más recóndito de sí, el hombre llega a
cobrar experiencia de sí mismo”. Y este hielo quemante libera al espíritu en
llama fugitiva, como en verso feliz de nuestro gran Quevedo: “mas no, de esotra
parte, en la ribera,/dejará la memoria, en donde ardía:/nadar sabe mi llama el
agua fría,/y perder el respeto a ley severa”.
La llama
fugitiva tiene, entonces, entre sus apariencias más nobles, la visión una
y múltiple, al mismo tiempo, de revivir el contacto con la historia desde
una perspectiva siempre abierta. Nunca cierra. Sólo intuye, y, desde ese
mirar de otredad, muestra el concierto de voces que el tiempo guarda en el
inconsciente colectivo. La llama avanza como liberación y desde sus ardores
ancestrales nunca se deja aprisionar. Fugitiva siempre y nunca ella
misma, ondea en los tremedales de la existencia humana.
La llama
fugitiva es la objetividad de la mirada en el ensueño. Es la finitud que nos
señala Bachelard, cuando trata de redimir el espíritu. Guillermo nombra y es
nombrado al mismo tiempo por su objeto. Pero el objeto es caleidoscópico. Su
brillo es lacerante y concertado en colectivo. Cómo no ser el que se es. El
hombre y sus circunstancias (Ortega y Gasset): aquí el relator ensimismado del
murmullo histórico, allá narrador de las contingencias humanas; a lo lejos, es
un hombre que ausculta el corazón del olvido; cerca, es un cazador de palabras.
Es lo que es. Alerta a las solicitudes del espíritu poético avanza tras
el hilo de Ariadna en cálida entrega de signos que recurren a la vastedad de lo
memorioso, y, sin que él mismo pueda replegarse a la orilla de los días
conviene como Benedetto Croce en que toda historia es contemporánea.
Contemporaneidad que lleva, rara avis, la fisura de las ideologías y el nombre
de quien las anuncia.
La llama
fugitiva en su más grata realidad no se propone como un discurso teorético para
lectura académica. No aspira a formular conceptos ni a concebir especulaciones
acerca del ser de la historia. Incluso, no intenta los esquematismos de los
manuales ad usum que privan del saber a la inteligencia.
La llama
fugitiva contiene una voz que habla a la juventud desde una óptica cercana de
procesos históricos relevantes de la humanidad, paralelamente a Ernst Gombrich,
en su “Breve historia del mundo”. Es, según mi percepción, la imagen de
un científico y esteta que, al discurrir su pensamiento, nos
descubre el deleite de quien ha frecuentado todas las lecturas posibles
desde los clásicos hasta los contemporáneos. Acorde, en fin, con una pasión. Si
ella fragua en su menester de escritor no es menos cierto que hace posible la
ciencia y el arte como promesa del hombre.
José Francisco
Ortiz
Santa Cruz de
Mara, septiembre, 2000.
Nota. Este es
el prólogo que escribí para La llama fugitiva del poeta
y escritor Guillermo Ferrer, cardiólogo de dilatada trayectoria en
nuestro medio, profesor emérito de LUZ, y Cronista de la Ciudad, para la época,
con una obra que abarca los 60 títulos entre poesía, novela, cuento, biografía,
crónica y crítica, además de varios títulos de Cardiología y numerosos trabajos
científicos en revistas especializadas. En la actualidad reside en la Costa
Oriental del Lago junto a su esposa, hijos y nietos.
miércoles, 10 de agosto de 2011
lunes, 8 de agosto de 2011
JOSÉ FRANCISCO ORTIZ MORILLO. VENGO DE MI PUEBLO
VENGO
DE MI PUEBLO
Vengo de mi pueblo.
Por las calles la memoria
quebraba sus maderas,
crujían las palabras
y no las encontraba
porque otra gente
usaba dialectos invencibles,
y no pude revocar el olvido.
Mi pueblo es un duende,
entre las casas y la niebla
persiste, y en lo hondo
del río de mi sangre, escucho
la vastedad de la aldea.
José Francisco Ortiz Morillo
Santa Cruz de Mara, 8/8/2011.
viernes, 5 de agosto de 2011
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