jueves, 4 de octubre de 2012

DE ALABASTRO EL CORAZÓN.





DE ALABASTRO EL CORAZÓN





John Atkinson Grimshaw (1836-1893). Pintor inglés.





Vuelvo en mí y en la sonora mortaja
que el viento ciñe de celebraciones,
un campo lunar se muestra opalescente
y graves mujeres retozan en la noche,
los muslos heridos y el pubis reluciente
consternados los ojos del aliento fatal,
para que lleguen las horas terribles
anhelantes del suspiro donde tiembla
el rubor sin piedad de los amantes.

El cielo teme a la quietud y se desborda
en el constelado giro del espasmo,
un río de voces en el dolor del Paraíso
hace de alabastro al corazón,
y al fondo del espacio que no espera
altiva es la luz como las brasas
donde el amor alienta sus promesas.



Santa Cruz de Mara, 26/7/2012



José Francisco Ortiz Morillo


sábado, 4 de agosto de 2012

NO CABE LA MAR EN SU PROFUNDIDAD



NO CABE LA MAR EN SU PROFUNDIDAD


 A Camilo Balza Donatti



Alexis Perez-Luna (1949). Fotógrafo venezolano.


 
No cabe la mar en su profundidad
y el verde orea las orillas
como galaxias aturdidas
de oro derretido en las tardes,
cuando extraña mezcla de sonidos
vaticina el plumaje de las aves
y el sueño teme
a los espacios abiertos.

La mar arroja sus tesoros,
y en las playas
todo se incrusta en las piedras,
liquen, algas, maderas
en los arrecifes letales
asomados al mundo
con sus huellas
de cuchillos hirientes.

Amarillo,
así ha de ser el último crepúsculo,
orín de los metales desvanecidos
en las formas oscuras del silencio.



Santa Cruz de Mara, 23/7/2012



José Francisco Ortiz


miércoles, 1 de agosto de 2012

UNA MIRADA



UNA MIRADA










No sé el porqué he estado mirando, aquí y allá, en algunas páginas de Balzac en “Azucena en el valle”, y de pronto la maravillosa carta de Enriqueta es todo un dechado de valoraciones humanas que pueden, de alguna manera, indicar un destino.

Me detengo en una de sus frases, y reconozco el plano histórico donde se sustenta el personaje como experiencia y verdad:

“En el mundo político todo cambia de aspecto, y las reglas que rigen la personalidad se doblan ante los grandes intereses; pero si llega usted a la esfera en que viven los grandes hombres, será, como Dios, el único juez de sus resoluciones; no será entonces un hombre sino la ley viviente; no será un individuo, sino la encarnación del país. Pero si juzga, también será juzgado: más tarde comparecerá ante los siglos, y usted conoce bastante la historia para haber apreciado los sentimientos y los actos que engendran la verdadera grandeza”.

Este párrafo puede ser cotejado con las piadosas frases de la sociología, del misterio novelesco de todas las épocas, de la teoría política, la religión y de la poesía y, sin embargo, lo que pervive en el texto es su fresco amanecer de derrota, derrota permanente en el hombre que tiene que reconstruirse tras cada generación.

La experiencia es una suerte de herramienta obsolescente. La historia está obligada a repetirse. Hoy y siempre la humanidad esperará a un héroe, porque la humanidad es un estadio infantil incrustado en los genes en espera de su propia revolución para ser.

Me pregunto: ¿Qué importancia tiene la literatura en la educación, y si ésta puede responder a cuestiones futuras, de suyas permeables, ubicuas y transitorias? ¿Qué importancia puede alcanzar en lo social para las mentes lúcidas, y, al mismo tiempo, concretarse como una esperanza de transformación?

La literatura es un mundo posible de imposibilidades, donde la realidad es su mayor oferta. Valen para mí estas cuestiones. Entonces, alertado por el lirismo de Balzac, por fuerza del desgaste del discurso, quisiera abandonar todo este misterio de la poesía, esta analfabeta mirada, conjunto de fibras, sangre y huesos, y volver hacia mis propios ritos, hacia mi propia multitud anhelante de vida.



Santa Cruz de Mara, 20/07/2012

José Francisco Ortiz Morillo

martes, 31 de julio de 2012

VI



VI


Rafael Monasterios (Barquisimeto, 1884- 1961). Calle de Santa Rosa, 1937.




La tarde reclama el inagotable sorbo de luz en la rasgada pulcritud del
mediodía.
Duende soñador de la distancia, ojos al sigilo de la sombra, lámpara en
la arena, sonaja en los tejados de esas jugosas casas de la infancia, tardo
vuelo de un pájaro sin rumbo porque en su embriaguez gira de nuevo el
universo.

De: Poemas del mediodía (1990)



José Francisco Ortiz Morillo


sábado, 28 de julio de 2012

JOSÉ FRANCISCO ORTIZ.



Linus Bergman. Fotógrafo estadounidense. Terrazza Mascagni, Livorno



Mucha de nuestra educación insistió hasta la saciedad en el longevo mirar para la conquista de la verdad, se nos escamoteó el porvenir, y como todo quedaba tan lejano e incierto la ilusión fue la fuente de muchos de nuestros errores. Luego aprendimos que todos nuestros actos obedecen a la manera como el mundo aparece ante nosotros. Justamente en sus proporciones, el hombre percibe y procesa. Elegimos proyectivamente, si dejáramos que la sabiduría del instante alumbrara la conciencia, el juicio alentaría con nitidez nuestras percepciones.

Santa Cruz de Mara, 18/7/2012

José Francisco Ortiz Morillo


viernes, 20 de julio de 2012

VII


VII

Donald McCullin (1935). Fotógrafo inglés.


Alguien trajina su ardorosa memoria porque ha labrado el humo
violento de las calles. Alguien reparte la noche con sus manos laboriosas
de redonda mansedumbre como quien lleva su destino en el trémulo
resurgir del corazón.
Alguien ha tendido la vastedad de sus palabras y sólo escucha el
recóndito sonido del amanecer.
Alguien a unos pasos del mundo deja el pan que nos redime sobre el
mantel de la vida.


De: Poemas del mediodía (1990)



José Francisco Ortiz Morillo


LOS CHORROS



LOS CHORROS

A Eugenio Montejo



Emilio Boggio (Caracas, Venezuela, 21 de mayo de 1857 - Auvers-sur-Oise, Francia, 7 de junio de 1920). Pintor venezolano. Paisaje.

 
El canto de las cigarras es nuestro
baten tambores lejanos en sus alas
sus cuerpos dolidos son más sonoros
conocen de memoria nuestros pasos
saben de signos, continuas son sus notas
las descubro nuevamente entre las calles
las transito y ya son otras
sin embargo me reconocen
pues escucho sus lentos
cristales rodando por los techos
las cigarras abren ranuras en el aire
en su canto se arriesga el viento
y clama la tempestad
desde sus ásperas notas
la arborescencia las encubre
sé que están allí y me acompañan

De Vocales de ceniza (2005)


José Francisco Ortiz Morillo


jueves, 19 de julio de 2012

EL LIMONERO


REVANCHA



REVANCHA


Odilon Redon (20 de abril de 1840 – 6 de julio de 1916). Pintor francés.



En el lugar de los graves oficios, la delación de una fatal tropelería: un
hombre huye, no va solo; lo siguen sus miedos, sus otros, sus
costumbres que no son suyas. Igual identidad tiene su sombra,
arraigada a la tierra, no hay fuga posible, le sigue hasta el final donde lo
atrapa. ¿Cómo podría ser de otra manera, si es su plomada?


De: Musgo de nuestras aldeas (2002)


José Francisco Ortiz Morillo


miércoles, 18 de julio de 2012

LA ORFANDAD




LA ORFANDAD






Edvard Munch (1863 - 1944). Pintor noruego. Gólgota






     Con hilos de silencio hace sus nidos el miedo,
     con alabardas de polvo oscurece la vida,
     no deja las puertas abiertas
     porque se aferra en el alma dormida.

     Quién puede reconocerlo
     en los clamores de la victoria,
     si vaticina la fortuna,
     recorre los espacios, cierra los abismos,
     y el hombre vaga
     adormilado en la ofrenda
     para callar después en la calle, rendido.

     Tiene tantos rostros el miedo,
     viene de antiguas calamidades creciendo,
     sin descanso urde la trama de su huella,
     en sus vestiduras, la orfandad del mundo.



Santa Cruz de Mara, 8/7/2012



José Francisco Ortiz





martes, 17 de julio de 2012

LOS COMENSALES



LOS COMENSALES 




Francisco de Goya y Lucientes (1746-1828). Pintor y grabador español.  Dos viejos comiendo sopa.





Los invitados mostraron sus credenciales ante un joven funcionario apostado a la entrada del hotel, por sus ademanes, algunas veces moderados o ligeros o simplemente pensados con sutil armonía, se llegó a reconocer en él la perfección en aquella labor; con gran cuidado sonríe y, en muchos de los casos, se podría aseverar el rango de los asistentes pues éste, con visibles intentos, se inclinaba en aparecer cada vez más generoso ante las solicitaciones que se le formulaban.

En algunos casos, de soslayo, mostrando agradecimiento, los invitados dejan escuchar frases laudatorias hacia el joven portero, sin embargo, indiferentes continúan por el pasillo hasta llegar a una puerta de vidrio donde son esperados por dos funcionarios que se apresuran con denuedo y ostensible alegría a recibirlos, pero luego se muestran muy circunspectos pues por alguna causa ajena a la intención no todos los invitados vienen trajeados de igual forma, quizás habría en ello una costumbre familiar que, en todo caso, no molesta a la generalidad que entusiasmada acepta las indicaciones que se les formulan. Antes de ser conducidos al vestíbulo central, seguramente por alguna disposición inveterada, motivo o regla de tratamiento del hotel, los comensales son llevados a una sala en cuyas paredes están colocados numerosos espejos y tocadores. Todo puede ser encontrado o solicitado, que con la presteza del requerimiento es solucionado hasta en las minucias más extravagantes. Las damas empolvan una y otra vez sus mejillas, confundiendo comentarios y risas al rememorar inquietas la juventud aparentemente devuelta por aquellos afeites; los caballeros alisan suavemente con sus manos el traje, se miran repetidamente al espejo, acomodan el nudo de sus corbatas...sonríen. Ya ubicados en el vestíbulo se encuentran frente a una larga mesa adornada con manteles relucientes, terminados en brocado y encajes, y servida generosamente.

Al parecer los invitados se conocen o se tratan desde mucho tiempo, lo cual se infiere de su comportamiento, pues dispersos en pequeños grupitos, precedidos de manifestaciones de alegría, van de un lado para otro reconociéndose. Casi se huelen. Llego a pensar que esto los asegura de las intromisiones de extraños o desconocidos, así mantienen su condición y, efectivamente, no se les podría en modo alguno privar de esta posibilidad, pues languidecerían pronto consumidos por el hastío y la soledad de trato en las labores que les conciernen diariamente.
Instantes después, uno de los funcionarios se acerca y levanta las manos, realiza unos movimientos discretos y elegantes, y dice o hace referencias incomprensibles de primer intento para los invitados pero que, finalmente, captan jubilosos mientras van replegándose de manera compacta mostrando con ello su existencia.

Unas palmadas del funcionario indican que deben sentarse (se excedía en no causar la menor intranquilidad en los invitados, pues de ocurrir una situación ominosa arriesgaba su permanencia y, seguramente, sería conducido a otra labor: su voz era muy suave... apenas audible) expresa que los anfitriones se excusan, pues inconvenientes de última hora imposibilitaron el cumplimiento de la cita, que subsanado el motivo esperan indulgencia o, en todo caso, se les permita conocer la voluntad de volver nuevamente con mejores disposiciones, que en el futuro se guardarán de cualquier inequidad que el tiempo o asunto imprevisto pudiese acometer contra sus actos.

Cuando los anfitriones entraron al salón, los comensales se mostraron aturdidos...
No llegaron a entender la infortunada labor del funcionario.



De: El amanuense, 1980.



José Francisco Ortiz Morillo



lunes, 16 de julio de 2012

ÁFRICA


ÁFRICA

 
Sebastião Salgado (1944). Fotógrafo brasileño. Zaire, 1997


Ángel negro, qué sabemos
del acero de las palabras,
cómo decir poesía en tu lengua
de húmeda provincia,
sol armado con dardos
de la tierra, celajes inversos
contra la piel y sus clamores.
Ángel negro, gira el cielo
con sus límpidos cristales
y es posible que alguna flor
emerja de tus ojos,
para que continúe la vida,
cercada como siempre,
del otro lado de la ventana.



Santa Cruz de Mara, 2/7/2012.



José Francisco Ortiz

domingo, 15 de julio de 2012

HERMANOS


HERMANOS



Pieter Janssens (1623–1682). Pintor holandés. Interior holandés, 1665- Detalle



A Gabriel Mantilla Chaparro


     Habitábamos la misma casa
     aunque una mudanza nos sorprendiera
     en otros lugares, ocupaba su espacio,
     latiendo desde el fondo
     de cada uno de nosotros,
     con los nombres, los muebles
     y los cuadros que retornaban
     a los sitios que siempre
     les habíamos reservado.
     El tiempo (única manera de expresar
     el sentido de la andanza por la tierra)
     nos lleva hacia los ámbitos
     de sus secretos cambios.
     Tal vez lleguemos a pensar
     que nunca hemos transitado otros países,
     que ninguna memoria podrá sostenernos,
     que ninguna huella reclamará
     los febriles días de la infancia.
     ¡oh!, hermanos sobre estas líneas que escribo
     volverán unos ojos extraños.


De: Cantares, 1986



José Francisco Ortiz

sábado, 14 de julio de 2012

CUANDO LLEGUÉ A TU ORILLA



CUANDO LLEGUÉ A TU ORILLA





En caño Sagua, 1975.







     Cuando llegué a tu orilla,
     pensé que eras una montaña dormida,
     acostada sobre un espacio azulado,
     porque era blanda tu forma
     y parecía moverse en el horizonte,
     miré entonces y en la extensión
     el sol hervía sus celajes,
     no pude, no podía retener
     el instante de mi descubrimiento
     de tanta grama concentrada
     en el pozo que venía hacia mí
     lento y sonoro con el viento salobre.

     Veía las blancas velas al amanecer,
     como pájaros quietos al borde
     de un abismo secreto,
     y luego me parecían mujeres
     cubiertas en sus misterios sollozantes,
     abandonadas sobre promontorios de sal.

     Aunque se llamara Ítaca
     no tendría el asombro de sus héroes,
     crecerían sus columnas de humo
     y su futuro de poleas, bastimentos,
     mercados y aceites sobre la piel
     de hombres agitados en el puerto
     como gaviotas abatidas al atardecer,
     y yo me iba a escuchar el dilatado
     corazón, corazón de las colmenas,
     el cardumen prisionero de las redes
     y sus ecos simples, en las manos simples,
     de los pescadores, y con mi sueño
     regresaba siempre a los fanales,
     al mar donde guardaba mis libros.



Santa Cruz de Mara, 9/7/2012



José Francisco Ortiz


jueves, 12 de julio de 2012

DÍA DE FIESTA


DÍA DE FIESTA



Adolfo Suaza Leguizamo (1952). Pintor colombiano. Bodegon Abundancia, 2009



A mi hermano Hugo Figueroa Brett


Alguien vino y trajo las flores,
puso el mantel, las vajillas antiguas,
de la cocina llegaban
sagrados olores como perfumes
que alentaban el alma,
sin que pudiéramos resistirnos
fuimos convidados a la mesa
en la íngrima plenitud del día;
junto a las copas,
los afectos trajinaron alegrías,
porque en la casa,
ausente de todos nosotros,
alguien abrió las ventanas.


Santa Cruz de Mara, 27/6/2012



José Francisco Ortiz

JOSÉ FRANCISCO ORTIZ

Natividad Figueroa. Pintor venezolano. Maracaibo y el Lago.





Se dice, con cierta seguridad en lo nombrado, que es imposible vivir sin memoria, así como el soñante verifica la vida al despertar, lo compruebo en mi diaria faena en Maracaibo: veo su lago que desde niño me acompaña, el imaginario que el sol ha escrito en los rostros de sus habitantes, que alguna vez alguien la llamó la Atenas de América porque en los barcos llegaban libros de cultura griega, y desde entonces, los niños nacían con nombres extraños, he convivido amorosamente con estas particularidades, porque Maracaibo sigue siendo la Ítaca que todos llevamos en el corazón. Cuando llegué a su orilla, venía de las montañas andinas, la primera imagen fue la de una montaña que “dormía acostada sobre un espacio azulado”, no puede haber escritura y lectura sin la experiencia, la experiencia del lenguaje.



Santa Cruz de Mara, 10/07/2012



José Francisco Ortiz Morillo