LA
CARPINTERÍA

La carpintería
estaba cerrada,
por supuesto,
era sábado a la tarde,
el hombre
frente a la puerta
bebía cervezas.
Aserrín aserrán
a los pobres
qué les dan?
Aún caían
cernidos los árboles
y algo
turbio pasaba frente
a sus ojos
porque miraba a lo lejos
entre las
casas, los postigos
y la cansada
luz del día. Tomaba
tragos lentos,
aserrín sí le dan,
y en su volver
por las veredas
febriles del
monte, qué veía
aturdido por la
incierta
mansedumbre de
la madera?
Los bosques
vendrán de nuevo
-se decía, eso
creo-
y el licor
regaba la esperanza
porque el
aserrín proscrito
volvía a ser
árbol, colmena
y pajarera en
la carpintería.
Santa
Cruz de Mara, 4/2/2012