
Freddy
Castrillo, pintor venezolano (Caracas, 1950) - Callejón
Blas
Morillo (mi abuelo) tenía una pulpería en la calle de comercio en Carache. Era
un comerciante próspero, con algunas vegas de caña de azúcar que a su muerte se
desvanecieron.
Cierto
día apareció el arriero con sus mulas y la carga de víveres. Don Blas, dijo el
arriero, aquí están las provisiones.
Llega
en mal momento, contestó el abuelo.
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Jorge Apperley - Burros-detalle |
No
comprendí aquella frase (sin explicaciones de lo que hubiese ocurrido);
seguramente provenía de antiquísimas formas de hablar y de conducirse de esos
hombres impasibles.
No
importa, dijo el aludido, haremos el convenio.
Está
bien, contestó Blas, alisando el bigote y, al desprenderse un pelo, daba
por sellado aquel acto memorable
¿Cuándo
vuelvo?
Dentro
de quince días.
Quince
días que fueron para mí de expectación con sus largas noches, de
horas que el péndulo cortaba sin prisa, alargando el misterio rondaba mis
pensamientos. Quince días, que ahora, pasan como una nube en mi memoria. Es
posible que hayan transcurrido con las travesuras propias de la edad, que
hubieran atravesado los caminos del pequeño bosque lindante de la casa: bosque
de naranjos, pomarrosas, mangos, y de lianas de los bucares y cedros movidas
por el viento sobre el remanso del río. Es posible. Es posible, pero no están
en mis recuerdos.
El
décimo quinto día amaneció neblinoso. Acurrucado al borde de la acera, con
temblor de las manos en las faltriqueras. Sabía que en cualquier momento
surgiría, como un fantasma, el arriero con sus mulas. Lo vi venir porque
el sol tintineaba en la empedrada calle y el corcoveo travieso de
los animales resistía a la helada mañana.
Detrás
de mí sonaron las puertas. Un leve quejido de las bisagras dio paso al cuerpo,
casi aéreo, de mi abuelo. Me miró con asombro y quería esfumarme, porque ya
conocía el dictado de sus gestos cotidianos. No me importaba. Era más fuerte
mi curiosidad ante aquel secreto. No sé qué ocurría, pero el tiempo andaba
acelerado y las imágenes corrían en tropel por la calle hasta anidarse en
mi corazón y reventar de pronto como en un día de feria en mi pueblo.

Miguel
Renom, pintor español (Barcelona, 1912) - st
Buenos
días, Don Blas.
Buenos
días…
(No
sé por qué no recuerdo el nombre del paisano y sólo queda de aquel instante
como una foto que va desvaneciéndose sin cesar y que yo repaso entre mis sueños
para que no se oculte en la espesura de los años).
Aquí
está su pelo de bigote, dijo.
Aquí
su pago, contestó mi abuelo.
José
Francisco Ortiz Morillo
Santa
Cruz de Mara, 25/9/2011
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