LA FERIA
(Alegoría de la sombra)

Claude Lorrain, pintor francés (1600 – 1682) – La
feria
Esta mañana aún dormitaba y, al
sesgo del sueño, quedaban pendientes algunas imágenes que arrastraban no sé qué
dolida canción; entumecido por el viento, descubría a mi pesar, justamente al
otro lado de la ventana, que me había marchado.
Vi el entorno del jardín y las
flores opacas en el agua, canceladas de sus fulgores.
Hoy tardará el sol –me dije.
En el camino reverberaba mi sombra
con la luz incidental de los faroles. Más que faroles me parecían los ojos de
otros viajeros del alba que temían quedarse en la penumbra… No sé de dónde
acudían a mi encuentro las voces imprecisas de aquella canción que no
terminaría de disolverse en el humo de las calles. Me parecía, al principio,
que venían desde el fondo de mis sueños, pero no, no era cierto, alguien tramontaba
este espacio y apuraba sus pasos que intentaban alcanzarme y, sin embargo, en
el giro de una afortunada evasión, como atraído por el reclamo de voces
entrecortadas, balbuceantes y definitivamente apagadas por el día, en el umbral
del recinto que llevaba a una galería compuesta por escaleras, gárgolas y
biombos de un antiguo fortín, fui arrojado al claustro del abandono.
Desde entonces, sin mis instrumentos
y mis enseres más preciados, tras la marca del exilio, cada noche cancelo
el olvido de mi pueblo. Lo reconozco porque al cerrar los ojos, vuelven las
muchedumbres a la comarca, al vecindario y su dilatada feria.
José
Francisco Ortiz
Santa
Cruz de Mara, 14/5/2011
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