martes, 22 de mayo de 2012

JOSÉ FRANCISCO ORTIZ MORILLO.






¿Qué haremos los venezolanos en los días venideros? No hay manera de conciliar los opuestos. Hace días vi en la televisión un debate (?) que se originaba en la Asamblea Nacional, y cada grupo en pugna trataba de hacer notar el raterismo que los caracterizaba. Sin ideas, sin argumentos acerca de la realidad del país, las horas pasaban ante una audiencia estupefacta por los epítetos honorables que se endilgaban. Y me dije: voté por esta gente pusilánime y sin dignidad, gesticulante y bárbara. Por Dios. En las calles donde las pasiones se desbordan hay sindéresis y un callado dolor que rumia lentamente la paciencia. Escucho entrevistas a estos políticos y nada cambia porque no son capaces de encontrar el camino de la justicia y de la verdad, leo a columnistas y, como mercenarios de sus grupos, andan a tientas entre su palabrería hueca, apelan al pasado, recuerdan los prohombres para justificar uno u otro bando. Pero nadie, nadie, es capaz de ver a la Venezuela luminosa y sonriente en el porvenir de nuestros hijos, porque todos vivimos en el matadero de los sueños, nos disgusta el trabajo, el trabajo de constructor, si podemos alcanzar un ladrillo es para lanzárselo al contrario y si el otro ha logrado avanzar en sus logros, sólo es porque ha esquilmado a los demás.


José Francisco Ortiz Morillo
20/5/2012